Y de ese modo el león se enamoró de la oveja… —murmuró. Desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar la palabra.    —¡Qué oveja tan estúpida! —musité.    —¡Qué león tan morboso y masoquista!

Y de ese modo el león se enamoró de la oveja… —murmuró. Desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar la palabra. —¡Qué oveja tan estúpida! —musité. —¡Qué león tan morboso y masoquista!

Eres tan humana, Bella, siempre arrastrada por tus hormonas

Eres tan humana, Bella, siempre arrastrada por tus hormonas

Vale —dije—. Voy contigo.    —No puedes, Bella. El lugar adonde vamos… no es apropiado para ti.    —El sitio apropiado para mí es aquel en el que tú estés

Vale —dije—. Voy contigo. —No puedes, Bella. El lugar adonde vamos… no es apropiado para ti. —El sitio apropiado para mí es aquel en el que tú estés

¿No tienes hambre? —preguntó distraído.    —No —no me apetecía mencionar que mi estómago ya estaba lleno de… mariposas. Miré el espacio vacío de la mesa delante de él—. ¿Y tú?    —No. No

¿No tienes hambre? —preguntó distraído. —No —no me apetecía mencionar que mi estómago ya estaba lleno de… mariposas. Miré el espacio vacío de la mesa delante de él—. ¿Y tú? —No. No

Edward

Edward

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